Las intensas lluvias provocaron un aumento repentino del caudal del río. Un enorme árbol arrastrado por la corriente golpeó las cuerdas que sostenían dos embarcaciones. Una logró salvarse, pero la de don Juan fue arrastrada varios kilómetros río abajo. Finalmente, la lancha impactó contra unos cables, se volcó y terminó hundiéndose.
La embarcación era más que un medio de transporte: representaba la estabilidad económica de un hombre trabajador y el sustento de su hogar. Hoy, don Juan enfrenta la dura realidad de tener que empezar de nuevo sin la herramienta que le permitió salir adelante durante una década.
Llamado a la solidaridad
Vecinos y allegados han hecho un llamado a la comunidad para apoyar a don Juan en este momento difícil. Cada aporte, por pequeño que sea, puede ayudarlo a reconstruir su proyecto y volver al río Sarapiquí, donde siempre encontró su manera de vivir.
Este texto ya está listo para ser publicado como nota informativa de prensa. ¿Quieres que lo prepare también en formato breve tipo comunicado solidario, para que pueda compartirse fácilmente en redes sociales o grupos comunitarios?