El chaleco, de color negro y diseño táctico, estaba equipado con correas modulares, compartimentos para cargadores y bolsillos para equipo militar. Según las autoridades, presentaba rastros de polvo y daños, evidencia del intenso intercambio de disparos ocurrido durante la intervención.
La inscripción “El Señor” parece ser una referencia al rango o alias con el que Arias Monge se identificaba dentro de su organización criminal, una estructura vinculada al narcotráfico, sicariato y legitimación de capitales.

Además del chaleco, el OIJ decomisó un arsenal de guerra compuesto por fusiles FAL y AK-47, pistolas, drones y otros implementos tácticos. El operativo dejó seis oficiales heridos y la muerte de Ronnie Ríos Oconitrillo, alias “Coco Guácimo”, uno de los principales colaboradores de “Diablo”.
La captura de Arias Monge marca el fin de una persecución que se extendió por años y confirma el alcance de una organización que evolucionó desde el robo de ganado hasta convertirse en una de las redes criminales más peligrosas del país.